¿Se puede superar con optimismo una ruptura amorosa?

Más allá de los clichés gastados, las frases hechas de cortesía, los expertos analizan los alcances de "el tiempo todo lo cura" y aportan más para el debate y comprender la psicología de los vínculos.

Pocas palabras de ánimo hay para quien recientemente acaba de terminar con una persona muy especial en su vida. Todo se podría resumir en un "el tiempo todo lo cura". Y, en realidad, la capacidad del ser humano para sobreponerse a sus circunstancias siempre es de alabar. Sin embargo, ese paso lento de horas, minutos o días se puede llegar a hacer imposible debido a que hay un hueco muy grande e importante que se aposenta y que se traduce en diversas escenas que remiten a la persona amada: desde el lado vacío de la cama que antes estaba ocupado hasta los paseos al atardecer de los domingos por la tarde.

Los científicos ya lo certifican. A veces, desprenderse física, emocional y mentalmente de una persona muy querida tiene una sintomatología muy similar a la dependencia que crean algunas drogas. Esto sucede porque ese refuerzo psicológico continuo que se traducía en un chute de hormonas de placer (oxitocina, dopamina...), de pronto, cesa. A su vez, no hay una solución visible, sobre todo si la ruptura ha tenido un componente traumático. Entonces, sí, lo único que podemos hacer es esperar a que la tormenta pase.

"Tal vez empezaste a hacer cosas nuevas, viajaste a alguna parte del mundo desconocida o descubriste un nuevo hábito saludable". Sin embargo, lo que sí que puede cambiar es nuestra mentalidad y la forma en la que abordamos este momento tan difícil. Recientemente, un psicólogo norteamericano llamado Mark Travers propuso un enfoque muy oportuno para afrontar el duelo y salir fortalecidos en un reciente artículo publicado en 'Psychology Today'. Sobre todo y en primer lugar, debemos aceptar nuestro dolor y asumirlo, no sentirnos avergonzados por lo ocurrido. Y tener en cuenta que, como todo en la vida, es pasajero. Afortunadamente, nadie se muere de desamor.

Distintas razones, mismo resultado

Hay que cambiar la manera en la que nos acercamos al problema, cómo lo definimos. Seguramente tendamos a usar términos como "fracaso amoroso" o "relación fallida". Travers propone algo muy cliché, pero que es enormemente útil: fijarse en lo bueno, en lo que hemos aprendido y en cómo hemos mejorado como personas durante todo ese tiempo. Lo bueno que tiene una relación de amor sana es que convierte a las dos personas en la mejor versión de sí mismas. Y aunque tristemente acabe, generalmente sale uno transformado del proceso. "Cuanto mejor sepamos guiar nuestro propio barco, menos nos afectarán las cosas que no podemos controlar".

"Tal vez empezaste a hacer cosas nuevas, viajaste a alguna parte del mundo desconocida o descubriste un nuevo hábito saludable", argumenta el psicólogo. O, como mínimo, "tengas una mejor idea de lo que buscas en una relación". Acepta "los matices diferentes respecto a tus relaciones pasadas y aprende de cada experiencia, tanto buena como mala".

En este sentido, vale la pena usar toda esa parte tan buena de ti mismo que afloró en la relación para continuar avanzando en la vida y creciendo como persona. En caso de que lo te falte sea motivación, algo bastante normal y común, Travers aconseja valorar si ir a terapia para ayudar a que la herida sane y salgas adelante. Posiblemente, sientas culpa o remordimientos, para lo que el psicólogo aconseja tener en cuenta que muchas de las cosas que pasan están fuera de nuestro control. Puede que no hicieras lo suficiente o hicieras demasiado y por eso terminó, pero por una razón u otra, si de verdad estabais destinados a separaros, acabaría sucediendo tarde o temprano.

"Es reconfortante recordarnos a nosotros mismos que no podemos controlar el futuro", señala. Ni tampoco "las decisiones que toman otras personas" ni mucho menos "forzar algo que tiene que pasar". ¿Entonces? ¿Qué es lo que nos queda en este mundo caótico e improbable? "Lo que podemos controlar son nuestros pensamientos, emociones, acciones y comportamientos", resuelve. "Cuanto mejor sepamos guiar nuestro propio barco, menos nos afectarán las cosas que no podemos controlar".

No idealizar lo que tampoco nos hace felices

Por último, Travers también aconseja no sobreestimar demasiado a la persona con la que estuvimos ni a la relación que teníamos con ella. Básicamente, porque por mucho que la echamos de menos, sabíamos que no era perfecta, y es por ello por lo que merece la pena poner las cosas en su justo equilibrio y a su vez valorar igualmente el resto de relaciones de las que disponemos, desde las familiares hasta las de amistad o simple convivencia. Cuando estábamos con él o ella los problemas también existían, y si no atendemos a esta razón es posible que acabemos enamorándonos de algo que nunca fue pero que se antoja perfecto en nuestra cabeza. Por ello, "aprecia todos los lazos que tienes y haz tu mejor esfuerzo para ayudar a los demás", concluye el psicólogo. "La fuerza que obtenemos del resto de conexiones sociales es quizá el recurso más poderoso y, quizá, el mejor antídoto para superar una relación fallida".

Busca tu red de apoyo

Tanto en el caso de una ruptura amorosa como en cualquier proceso de duelo, es muy importante tener una red de apoyo, es decir, personas que acompañen y escuchen nuestros momentos difíciles y nos ayuden a compensar la sensación de pérdida o de soledad. Pueden ser familiares o amigos y generalmente se trata de personas que también han acompañado el proceso de enamoramiento, aunque no necesariamente.

Suele pasar que cuando nos enganchamos en el amor romántico tomamos distancia con nuestras redes de apoyo, con lo cual es a veces complicado regresar a buscarlas una vez terminada la relación. Es complicado porque implica entre otras cosas asumir nuestra vulnerabilidad y también aceptar si nos hemos equivocado. No obstante, el regreso a la familia y los amigos puede ser un paso importante para pasar por el proceso de duelo más fácilmente.

Realiza cambios significativos

También es común que cuando estamos en una relación de pareja acumulemos objetos, regalos, fotos, recuerdos, entre una serie de elementos materiales que simbolizan la relación y el vínculo afectivo. En tanto que se trata de objetos que significan cosas importantes para nosotros, se trata también de cosas que nos pueden alargar el proceso de negación y de enojo, y por lo mismo nos complican llegar al proceso de aceptación.

Es importante entonces tomar un tiempo de distancia con esos objetos. Esta distancia puede traducirse en deshacernos de ellas, pero también puede traducirse en cambiaras de lugar o guardarlas por un momento. Hay que tomar en cuenta que deshacerse de ellas provocará sensaciones desagradables, por lo que puede ser mejor realizar esto poco a poco. Es decir, deshacernos de una cosa a la vez, o empezar por moverlas de lugar, luego guardarlas y finalmente tirarlas; o no, según cómo nos sintamos en nuestro proceso.

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