Central Córdoba de Rosario y el amor a la hora de la siesta

Ganó el Charrúa tres puntos importantísimos en cuanto a las matemáticas, además entusiasma ver que se hizo desde el banco lo que había que hacer, esperemos que no sea más una excepción.

Por El Agrio - Pablo Adrián Strafaccio (TodosUno TV-LA TERCERA)

Al calor de la tarde rosarina el Gabino Sosa abrió sus puertas para que Central Córdoba reciba al Real Pilar. Dos equipos que vienen navegando por la mitad de la tabla del Clausura y no es casualidad, ya que tienen claroscuros similares. Dos excelentes arqueros, una férrea defensa y un ataque endeble peleado con las redes adversas. Tan es así que el Monarca venía con 9 partidos seguidos con la valla invicta, circunstancia que en cualquier torneo corto ubicaría a un equipo entre los primeros de la tabla de posiciones, pero su ineficaz ataque lo tiene en el puesto 10 entre 19 equipos. Sin ir al detalle, no es distinta la situación del Charrúa rosarino.

El partido comenzó con el planteo que ya es ADN del técnico Rossi, Central Córdoba replegado, entregando el balón al adversario y a la espera de meter un pelotazo para el solitario Cobelli, táctica que le juega en contra al goleador ya que no es precisamente la velocidad su fuerte. Para quienes nos criamos viendo a Los Matadores es un dolor de ojos observar como todos los equipos nos manejan la pelota de local, pero bueno... es lo que hay, siempre queda el consuelo de recordar al Estudiante de Zubeldía pero poco tiene que ver con nuestra idiosincrasia futbolística.

Entre el local que se replegaba y la visita que sólo aportaba algo de futbol cuando la pelota pasaba por los pies del 10 Chambi o de Nahuel Ríos, el partido se volvió de un tedio insoportable, no hay casi nada por recalcar en esos 45 minutos que invitaron al bostezo.

Pero siempre hay un segundo tiempo, y en este caso parecía que en los vestuarios los muchachos de Real Pilar se habían despertado. En los 15 minutos iniciales se vio lo mejor de la visita, que no se puso en ventaja debido a la mala puntería de sus delanteros y al inefable Giroldi.

Al minuto 6 pared Chambi, Ríos, pase en cortada para Martínez y Giroldi que sale bien a tapar haciendo la de Dios de Hugo Orlando y el disparo del 9 se va contra el palo derecho. A los 10 minutos se escapa Crego por izquierda, centro rasante y cuando parecía que Martínez la empujaba al gol llega el manotazo salvador de Giroldi. En el minuto 11 el balón le queda picando a 30 metros del arco a Chambi y saca un zapatazo al ángulo para que tengamos el instante San Matías del partido que en espectacular vuelo rechaza al córner.

Por parte del Charrúa hay que destacar una jugada de córner abierto, cabezazo al medio del área chica y Cobelli ensaya una hermosa chilena convirtiendo lo que hubiese sido un enorme gol de no haber sido anulado por una posición adelantada del León que no deja dudas.

En el minuto 20 se produce una de esas cosas extrañas que vaya uno a saber por qué ocurren muy cada tanto, Rossi decide la salida de Vizcarra y el ingreso de Lovotti. Sorprendentemente no implota el Monumento a la Bandera, ni se hunden las islas del Paraná, ni se desploma el puente a Entre Ríos, tan sólo sale un muchacho con la camiseta 11 e ingresa otro con la 18 que de paso tarda nada más que 60 segundos en demostrar que el CC con once es otra cosa ya que al minuto 21 rechaza de cabeza Bogino, peina Sánchez hacia atrás, Lovotti que pica entre los marcadores centrales, cuerpea con ambos, engancha de derecha y de izquierda saca un tiro esquinado que rompe la racha del arquero Alan Sosa poniendo el 1-0 y fue cómo en el último de los Cuentos Morales de Eric Rohmer, El Amor a la Hora de la Siesta, un despertar orgásmico.

El técnico Marcelo Raya hace una batería de cambios con todos los delanteros del banco, pero salen ya sin piernas Chambi y Ríos y el Monarca se queda sin futbol al ras del piso e intenta llegar con pelotazos. Rossi lo advierte y hace ingresar a Biñale que se para entre Killer y Bogino y entre los tres desbarataron todo intento ofensivo de la visita.

También funcionaron los ingresos de Musso y Carrera fortaleciendo el medio campo por los muy agotados y de buen desempeño Ferrari y Alegre. Finalmente Ferrero entró por Cobelli y aportó la posibilidad de salida rápida en contraataque.

Ganó el Charrúa tres puntos importantísimos en cuanto a las matemáticas, además entusiasma ver que se hizo desde el banco lo que había que hacer, esperemos que no sea más una excepción.

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