"El Mundo Sin Mamá": transitar el duelo cuando muere quien nos dio la vida

En el libro, el psicoanalista, escritor y ciudadano ilustre de Morón, Pablo Melicchio profundiza sobre la importancia de la palabra como terapia a través de un relato personal sobre la pérdida de su madre.

Por Belén Mogno

"El poder de la palabra", una frase que se escucha con frecuencia y sobre la cual no se profundiza tanto sobre el significado que guarda. Hasta que la palabra se vuelve necesaria, hasta que se transforma en instrumento y puede ayudarnos a atravesar el dolor que implica afrontar que un ser amado dejará su vida terrenal.

El arte de la palabra fue el salvavidas que le permitió a Pablo Melicchio mantenerse a flote durante los cuatro meses que duró la enfermedad de su mamá hasta que finalmente falleció.

"Desde muy chico tuve la necesidad de sacar el mundo interior y ponerlo en palabras; se podría decir también de traducir la angustia, lo inexplicable, los miedos", recordó el psicoanalista y escritor en diálogo con LA PRIMERA acerca de su libro "El Mundo Sin Mamá" de la editorial Palabrava

A lo largo de la batalla que Mirtha, la mamá de Pablo, libró contra su enemigo, su hijo fue su compañero de lucha. En las noches mientras ella dormía, el autor cuidaba su descanso y mientras tanto, redactaba notas, inagotables escritos con los que intentaba distanciarse del dolor de entender que quien lo trajo al mundo se estaba yendo.

En ese sentido, el especialista afirmó que "la escritura sucedió como modo de ir haciendo algo con eso que me ahogaba. Fue muy importante cada vez que en el sanatorio agarraba el celular y escribía mis notas e iba decodificando este mundo tan horroroso del sanatorio y de mamá bordeando la muerte".

"¿Cómo es posible que se muera quien me trajo a la vida? Las madres no deberían morirse", reflexionó Melicchio en un artículo que escribió sobre el libro. A través de la palabra, Pablo intentaba buscar respuestas.

A la par, el escritor enfrentaba sus propias batallas. Esas que se libraban entre su mundo interior marcado por la angustia y la sensación de orfandad y el mundo externo "de otros, del sufrimiento de mamá, de la compañera de turno que tuviese y en las esperas en la guardia", relató.

El arte para sanar

"El Mundo Sin Mamá" es un libro personal. Es el testimonio de un hijo que veía cómo la luz material de su mamá comenzaba a apagarse para iluminar desde otro plano y es la palabra sobre la experiencia de transitar el camino del duelo.

"El duelo tiene que ver con la muerte, con la pérdida también y por eso hay distintos tipos. En el caso de un ser amado que entra en una enfermedad grave ahí empieza el duelo porque empieza a cursarse la posibilidad real de la pérdida, aunque uno luche con retazos de esperanza", manifestó Melicchio.

Sin embargo, cuando el ser amado fallece, pareciera como si la realidad explotara frente a nosotros y en ese instante el duelo cobra el protagonismo absoluto. "Es en ese duelo más crudo que está a veces la no aceptación de la realidad, el enojo". 

"El Mundo Sin Mamá" se gestó desde el día uno en el que la mamá de Pablo ingresó al sanatorio. Él continuaba con sus escritos cuando volvía a su casa y la última nota es del día en el que finalmente ella falleció.

"Después vino la corrección. Fue bien por el tránsito del duelo porque una vez que mamá murió, lo que hice fue releer unos meses después las notas, las fui trabajando y de alguna manera iba recordando, llorando, haciendo ese ejercicio de conexión con ese pasado reciente y creo que sanándolo también", consideró el autor.

La palabra como tesoro de la memoria

En el transcurso de esos cuatro meses en los que Mirtha hizo frente a su enfermedad, la palabra fue la compañera que ayudó a su hijo Pablo a no implosionar. También fue la herramienta para que en cada momento de lucidez que ella tuviera mientras que estaba en el sanatorio, ambos pudieran hacer un repaso por su historia como familia.

"Yo charlaba mucho con mamá. Mamá venía casi todos los domingos a casa con papá, comía asado, jugábamos al truco. Mucho de lo que le pregunté necesitaba volver a escucharlo, y era la biblioteca sagrada. Solo mamá tenía información que para mí era importante para seguir creciendo", afirmó.

En ese proceso y a través de sus charlas y de la palabra había una vuelta atrás en el tiempo para Pablo y para su mamá. No había hospital, ni enfermedad, ni dolor. Eran conversaciones entre un hijo y una madre, en las que, como un niño curioso, el autor le pedía a su madre que le contara sobre la infancia de ambos, sobre los vínculos familiares.

"Era un momento sumamente grave y profundo y en ese sentido, yo iba quizás mucho más atento que otra veces y con una escucha mucho más amorosa y abierta a registrar todo que ella podía aportarme. Era como un tesoro y las palabras es eso; ella me iba cediendo su historia", aseguró.

Eternizar a través de la escritura

La mamá de Pablo finalmente dejó su paso por la tierra, pero se fue no de la vida de Pablo ni del resto de su familia. En "El Mundo Sin Mamá" Mirtha vuelve a la vida desde la escritura de su hijo.

El libro y la palabra se convirtieron en herramientas que le permiten a Pablo conectarse con su mamá y a su vez, son el testimonio perpetuo del amor que los unió y que los une.

"Para mí la escritura, y confío en lo que es la biblioterapia, fue terapéutico para mi, y después aparecieron lectores y lectoras de distintos lugares y creo que como hijo dejo este testimonio de un hijo que acompañó a su madre lo mejor que pude", manifestó.

En ese sentido, el libro también es un recurso para otros, porque en definitiva todos atravesamos por esa sensación de vacío, de dolor y de desamparo cuando un ser amado se nos adelanta en la partida de este mundo.

En ese sentido, Melicchio reflexionó: "Es un libro terapéutico. Creo que todo lector y toda lectora en esa madre puede ver a su madre, viva o muerta, puede verse como hijo o hija y puede analizar la importacia de los momentos, del presente, del amor, del cuidado".

"Creo que es un libro que puede acompañar y conecta con los tres maestros de la vida: con la enfermedad, con la vejez y con la muerte, pero para ser resiliente y para transformar todo eso en sabiduría de vida y en energía vital", finalizó el autor.

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